
Cómo lograr una corteza perfecta con lámparas infrarrojas de 110 V
Si diriges una panadería automatizada, sabes que esperar a que el calor generado por la convección haga su efecto es una pesadilla. Es demasiado lento. Por eso, recurrimos a las lámparas infrarrojas de 110 V. Estas lámparas no pierden tiempo: envían calor directamente hacia la superficie de la masa. Dado que utilizan radiación de onda corta, alcanzan la temperatura deseada en cuestión de segundos.
Detalles sobre la energía utilizada
Elegimos 110 V porque se adapta perfectamente a la red eléctrica estándar en Norteamérica. No se necesitan convertidores especiales.
Pero aquí está el problema: estas lámparas consumen mucha corriente. Si el suministro de energía es inestable, los filamentos se quemarán mucho más rápido de lo normal. Para evitar esto, siempre recomiendo utilizar relés de estado sólido en lugar de esos contactores mecánicos antiguos. Los relés de estado sólido pueden manejar los cambios rápidos de voltaje necesarios para el control PID, sin desgastarse demasiado.
Ajustando la temperatura
Nadie quiere un pan quemado. Para obtener una corteza perfecta y uniforme, es necesario mantener un control preciso de la temperatura. Generalmente, combinamos estas lámparas con termopares de tipo K o sensores infrarrojos sin contacto. El sistema ajusta entonces la potencia, generalmente mediante modulación de ancho de pulso (PWM), para mantener la temperatura dentro de un rango de ±2°C. Es un equilibrio delicado: hay que asegurarse de que el interior del pan se cuaje bien, pero sin que la superficie quede demasiado caliente.
Las compensaciones necesarias (porque nada es perfecto)
Esos tubos de cuarzo de onda corta son muy eficaces, pero también frágiles. Un solo movimiento brusco durante la limpieza puede romperlos. También hay que tener cuidado con el “retardo” en la disipación del calor: incluso después de que la lámpara se apague, la superficie sigue estando caliente durante un rato. Además, si las rejillas de ventilación del horno funcionan demasiado rápido, podrían disipar el calor más rápido de lo que la lámpara puede reponerlo. Hay que encontrar ese equilibrio adecuado entre la velocidad de las rejillas de ventilación y la potencia de las lámparas infrarrojas.
Un consejo importante sobre los reemplazos:
No compres cualquier lámpara. Asegúrate de que la potencia y la longitud focal sean las mismas que las de la lámpara original. Si reemplazas una lámpara de 500 W por una de 750 W sin ajustar los parámetros del PID, la temperatura siempre será demasiado alta.